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  • Revista Encuentros

Cómo planifico una semana de trabajo productiva

¿Cómo planificar mi semana de trabajo para incrementar mi productividad, mantener la concentración y terminar lo que me propongo? Si quieres optimizar tu tiempo y aprender a gestionar mejor tus proyectos, este artículo te va a interesar.


Ten claras tus metas: qué quieres conseguir

En primer lugar, define cuáles son tus objetivos a medio y largo plazo: ¿qué quieres conseguir? ¿Dónde te ves en cinco años?


Si tu meta es lanzar tu propio negocio pero aún no puedes permitirte abandonar tu empleo para perseguir tu sueño, deberás empezar a dedicarle algunos huecos en tu planificación.

En cambio, si el objetivo que te has marcado con tu empresa es duplicar la facturación del año anterior, plantéate qué tienes que hacer para conseguirlo.

Cuando tenemos claras nuestras metas aprendemos a priorizar en base a ellas.

Planifica tu trabajo, pero también tu ocio

Por lo general, tendemos a organizar muy bien nuestro trabajo y nos olvidamos de agendar los momentos de ocio o nuestro propio desarrollo personal.


Márcate unos objetivos que te hagan crecer:

¿Te gustaría estar en forma, bajar de peso y sentirte fuerte? Planifica tus sesiones de ejercicio.¿Quieres reducir el estrés y la ansiedad y sentirte en armonía contigo? Hazle hueco a la meditación.¿Siempre has querido aprender un nuevo idioma? Ya sabes lo que toca.

Si pasar tiempo en pareja es importante para ti, reserva en tu calendario un espacio solo para ustedes dos. Hazlo también para los planes con tus amigos y familiares. Y, por supuesto, no te olvides de ti.

Añade un hueco para cuidarte y mimarte. Lo mereces y lo necesitas.

A la hora de planificar, debemos tener en cuenta tanto el trabajo como los momentos de descanso, ocio y desarrollo personal. Ponte límites, marca la hora del almuerzo y no te lo saltes. Tu calendario manda y te avisará cuando sea la hora de comer.


Ya sabes que cada mañana te levantas a una hora en específico. En tu alarma tienes añadido por defecto las horas de sueño, de 10 PM a 5 AM (7 horas de sueño es el número perfecto).

Si un día tienes un evento nocturno, como una cena con amigos o un partido importante, solo tienes que retrasar el bloque de sueño para saber a qué hora deberías levantarme si quieres mantener esas 7 horas. A partir de ahí, puedes planificar tus tareas del día.


Valora tu tiempo y aprende a decir NO

Eso sí, es importante que aprendas a valorar tu tiempo y decir NO cuando sea necesario.

El descanso, el ocio y el tiempo con uno mismo son tan importantes que, precisamente por eso, deben estar planificados. Así les haremos hueco en nuestras agendas y organizaremos bien las diferentes áreas de nuestra vida.


Un momento para cada tarea y cada tarea en su momento.

¿Tienes toda tu concentración en un proyecto? No permitas las interrupciones ni las llamadas de teléfono (o minimízalas todo lo posible).

¿Has planificado levantarte pronto al día siguiente para hacer ejercicio o seguir escribiendo ese libro que quieres publicar? Di no a tomar esas cervezas con tus amigos la noche de antes. Ojo, no significa que los estés abandonando, puedes quedar con ellos en cualquier otro momento.

Quien algo quiere, algo le cuesta y las grandes metas requieren sacrificios.

¿Cómo planificar mi semana? Teniendo claro a qué digo SÍ y le presto toda mi atención, pero también a qué digo NO.

Date tiempo para probar, conocerte y saber qué te funciona. Poco a poco irás planificando cada vez mejor tu semana.


Dedica un día a organizar tu semana

¿Cómo planificar mi semana? Siéntate una hora a la semana frente a tu calendario, tu planificador semanal o agenda.


Ya está. Aquí podría haber terminado el artículo de hoy, pero si tú y yo estamos aquí ahora mismo es porque sabemos que no es TAN sencillo. Luego nos surgen las dudas: ¿Cuándo hago cada cosa? ¿Cuántas horas le dedico? ¿Y si no me da tiempo? ¿Qué pasa con los imprevistos?

Muchas preguntas para las que tengo las respuestas. Vamos con ellas:


Prioriza tus tareas y distribúyelas

Las tareas más importantes de nuestra lista son aquellas que afectan directamente a la consecución de nuestras metas: Si quiero publicar un libro, tengo que escribirlo. Para conseguirlo, necesitaré asignar tiempos de escritura en mi calendario. Si espero a que vengan las musas, jamás lo escribiré ni publicaré.


Teniendo esto en cuenta, asignar prioridades debería ser sencillo: alta – media – baja.

¿Qué ocurre cuando un cliente te llama diciendo que necesita X urgentemente porque le ha pasado Y? O si te entra un nuevo cliente para tu servicio de consultoría pero necesita que lo atiendas YA (y está dispuesto a pagar LO QUE SEA). Quizás escribir un libro deje de tener prioridad alta y pase a media.


Las prioridades son dinámicas, el contexto influye en ellas. Lo que hace dos semanas tenía prioridad baja, hoy la tiene alta porque mañana es el día de entrega.


Factores a tener en cuenta para distribuir tus tareas

Fecha límite, prioridad según importancia, energía personal, tiempo disponible, agrupación de tareas...

Empieza asignando un hueco a las tareas urgentes, esas que sí o sí deben hacerse esta semana, y tus tareas importantes. Si en semanas anteriores te has planificado bien, irás teniendo cada vez menos tareas urgentes. Organízalas según tu propia energía personal. Aquí entra en juego el consejo de aprender a conocernos. Si tu energía creativa fluye mejor por las mañanas, intenta poner este tipo de tareas a primera hora. Si después de comer te cuenta concentrarte, coloca tareas que requieran poco esfuerzo mental.


¿Cuánto tiempo te lleva cada tarea? Si necesitas varias horas seguidas para terminarla, deberás dejar libre toda una mañana para acabarla.

Además, es recomendable que agrupes tareas.

Planifica con toda la antelación posible


El repaso diario a final del día

¡Cuántas cosas pueden pasar en un solo día!

Además de planificar tu semana en un día concreto (por ejemplo, los domingos por la tarde), dedica un ratito a repasarlo todo al final de cada jornada. Con 5 o 10 minutos será suficiente.

¿Qué queremos conseguir con este repaso diario?

Procesar las tareas que nos han ido entrando a lo largo del día. Replanificar aquello que no hemos podido terminar. Revisar lo que nos depara el día siguiente.


Créeme, te servirá para terminar el día con el sentimiento de tenerlo todo bajo control, desconectarás y te sentirás mejor.


Fuente: https://www.luciajimenezvida.es/como-planificar-mi-semana/

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