Su majestad el Chile en Nogada

Actualizado: ene 7


Llega la temporada más esperada por muchos de nosotros, esa donde el sabor, la historia, el color y la tradición se conjugan en un platillo lleno de remembranzas y anécdotas que a fuerza de repetirse se convierten en añoranzas de un pasado que sigue presente y latente.

El Chile en Nogada, el manjar de México, es un platillo cuya estirpe poblana surge con fuerza para convertirse en el rey de nuestra gastronomía, con su identidad inigualable y la riqueza ecléctica de sus ingredientes que de forma natural se consiguen entre los meses de julio y septiembre.

No cabe duda que los sabores de México y en especial de la cocina de Puebla, han dejado un legado que aún nos sorprende, rico en texturas y de historia incomparable. Hablar del Chile en Nogada es hablar de nuestra bandera que reposa llena de orgullo en un plato y engalana la vista y el paladar, dejando su recuerdo imborrable.

La leyenda convertida en historia señala que Don Agustín de Iturbide visitó Puebla mientras se dirigía a Córdoba, Veracruz, con el objetivo de firmar los tratados de la Independencia de México en aquel año de 1821, coincidiendo con su santo el 28 de agosto, motivo por el cual las monjas agustinas del convento de Santa Mónica, prepararon con especial esmero el platillo decorado de fiesta y algarabía con los colores de la bandera del Ejército Trigarante: verde, blanco y rojo; tres garantías: la religión, la independencia y la unión de todos los mexicanos.

¿Y cómo no estar unidos ante semejante manjar?

Sus ingredientes son muestra irrefutable de ello en todas las regiones del estado: los chiles de San Martín Texmelucan, la carne molida de Cholula, la granada de Tehuacán, las nueces de San Andrés Calpan, las manzanas de Zacatlán, los duraznos de Huejotzingo, las peras del convento del Carmen de Puebla, el queso de Tlatlauqui, Teziutlán o Zacapoaxtla, el perejil de Atlixco, los piñones de Libres o de Oriental, los huevos de Tepeaca, platos de talavera y todo ricamente mezclado con la sazón de San Pascual Bailón, el santo de las cocineras.

Su preparación representa también una afortunada mezcla de paciencia y sapiencia, complejidad, trabajo arduo y comprometido que nos llevan a un resultado asombroso: pelar y picar fruta para el relleno (durazno criollo, pera de leche, plátano macho, manzana panochera, pasas, almendras, carne mixta de res y puerco, todo ello listo para freírse con jitomate, ajo, cebolla, sal, canela y pimienta) asar, desvenar y limpiar los chiles, así como dejarlos listos para rellenarlos y capearlos sumergiéndolos en harina, huevo y freírlos en aceite, para finalmente emplatar bañando el chile capeado con la nogada, preparada con nuez de Castilla, leche, crema, queso de cabra, jerez y azúcar y como decoración granada y perejil.

Es en el libro de cocina del fraile Gerónimo de San Pelayo, donde por vez primera en 1780 se menciona a la nogada; por lo que, era común en la época y posteriormente acompañar pollos o pescados con esta salsa y disfrutar chiles rellenos de picadillo. Pero tendríamos que esperar hasta 1909 con la aparición del diccionario Nuevo Cocinero Mexicano, para estar ante la primera mención formal de los Chiles en Nogada.

Actualmente, los restaurantes y hoteles del Grupo Tesoros de Puebla, ofrecen una experiencia inolvidable en esta temporada que no te puedes perder (www.tesorosdepuebla.com.mx).

Más allá de la leyenda, las interpretaciones y la diversidad de temas que giran alrededor de este fastuoso platillo, el Chile en Nogada porta orgullosamente su corona como el rey de nuestra gastronomía y nos invita a degustarlo en esta temporada en la que nuestra mexicanidad se exalta con el sabor de la tradición.


Grupo Encuentros /  21 631496  contacto@revistaencuentros.com.mx

Política de Privacidad

2020 © Todos los Derechos Reservados de Grupo Encuentros

Prohibida la reproducción total o parcial, incluyendo cualquier medio electrónico o magnético.