Taxco me enamora

Actualizado: ene 7


Este pequeño pero encantador e inolvidable Pueblo Mágico, que se ubica en una zona flanqueada por cerros y montañas en el estado de Guerrero, recibe a los visitantes con la inigualable calidez de su gente, sus maravillosos destellos de plata, los aromas de su exquisita gastronomía y el color de la flor de Nochebuena (Cuetlaxochitl) que vio aquí su cuna y ahora forma parte del mundo.

Taxco posee bellas calles empedradas cuya inclinación es característica y casi todas ellas terminan en hermosas placitas donde se puede caminar, visitar el kiosco, descansar, relajarse y admirar las construcciones a su alrededor, con esa reminiscencia del pasado que se hace presente día a día y que inunda el espíritu de regocijo, ya que gran parte de su historia se debe a su aspecto, el cual fue adaptado a las bondades del territorio y el suelo de la región. A unos pasos del kiosco se encuentra el hotel Agua Escondida con una bella vista panorámica del pueblo y hacia el mirador del Cristo taxqueño, así como la mejor salsa verde con jumil en su restaurante La Hacienda.

La plata no solo es un metal preciado, sino un legado cultural que enriquece y ennoblece a los taxqueños. Antes de 1930 este bello metal era utilizado solamente para objetos religiosos, y gracias a William Spratling, a partir de 1931 inicia la tradición joyera con el establecimiento del primer taller en la calle Las Delicias. Hoy día, una gran parte de la población vive del comercio, diseño y manufactura de objetos de plata, lo que además de enorgullecer a los pobladores, les da identidad y arraigo.

La arquitectura de Taxco de clara estirpe barroca se ve coronada con la Parroquia de Santa Prisca y San Sebastián del siglo XVII, nombrada recientemente como la más bella de México. Y fue precisamente gracias a la plata, que el magnate José de la Borda la mandó construir en agradecimiento a esa tierra que generosamente cargaba en sus entrañas el bellísimo metal, el que resplandecía –y aún lo hace- iluminando el destino y las esperanzas de propios y extraños.

Santa Prisca, como se le conoce, es una magnífica obra arquitectónica que luce con gracia y altivez sus hermosas torres de cantera rosa, que para muchos –incluyéndome- es una de las mejores muestras del barroco en México, no solo por su delicado y profuso trabajo en la fachada, sino también por sus retablos de cedro forrados con hoja de oro. Actualmente, al interior de la parroquia es posible admirar además la imagen de la Virgen de Guadalupe hecha totalmente en plata, la más grande que existe.

Entre los muchos atractivos de Taxco se encuentra el mural de Juan O‘Gorman, en honor al último tlatoani azteca, y la Mina Prehispánica, que fue explotada antes de la llegada de los españoles y se encuentra bajo el terreno que ocupa el bello hotel Posada de la Misión, aquí se ofrecen recorridos guiados muy completos e interesantes, y por si esto fuera poco, en el corazón de la mina se encuentra un espacio destinado a eventos culturales que no debes perderte.

Muy importante y característica también es la gastronomía, variada y deliciosa, en la que destaca el mole rosa, que recibe este nombre por el color de la cantera de Santa Prisca, y que es posible disfrutar en diversos lugares, particularmente en el restaurante Rosa Mexicano del Hotel Pueblo Lindo, que nos obsequia además una espectacular vista de la parroquia y de los alrededores llenos del fastuoso legado artístico e histórico.

¡Por todo esto y más Taxco me enamora!

Pura Vida Cultural visitará este hermoso lugar en el mes de febrero.

#taxco

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