Sexo. Al principio. Durante. Después.


El hombre y la mujer son diferentes en la sexualidad

El varón es más impulsivo; sus estados emotivos y físicos son rápidos en aparecer y rápidos en desaparecer; tiene una sexualidad más concentrada en los órganos genitales; es más fantasioso y creativo; suele ser quien solicita la relación… La mujer es más seductora; sus procesos emocionales y físicos son más lentos en aparecer y desaparecer; tiene una sexualidad más sensible en todo el cuerpo; es más receptiva y desea que la cortejen. Cada uno debe tener en cuenta estos elementos para adaptarse al otro para lograr una sexualidad equilibrada y satisfactoria.

No esperes demasiado de las primeras relaciones sexuales

Es necesario un tiempo para encontrar las afinidades, el acoplamiento psíquico y físico, el conocimiento mutuo. Algunos piensan que la máxima satisfacción sexual en pareja es cuando el orgasmo es simultáneo en ambos. Pero otros consideran que la entrega total es superior al simple placer físico.

Las primeras relaciones son la base de la futura convivencia sexual: prudencia y buen tacto

Hay que conocerse, e iniciarlas con la conciencia de que tendrán un desarrollo.

Comunica siempre a tu pareja las sensaciones positivas o negativas; así perfeccionarás el encuentro

No siempre las parejas platican de cómo se sienten en la relación sexual. Sin embargo, la mejor guía para hacer que la sexualidad refuerce la vida conyugal y no la debilite es platicar al cónyuge las experiencias positivas y negativas que sentimos en la relación. Preguntarse qué espera uno del otro.

No busques sólo tu propia satisfacción, sino sobre todo la de tu cónyuge

Es la ley evangélica de que es más feliz quien da, que quien recibe. Cada uno de los cónyuges debe convencerse de que las metas más importantes de la familia deben ser la libertad y el amor, no el bienestar y el egoísmo.

Se espontáneo, auténtico

No podemos excusarnos en la espontaneidad para manejar al cónyuge y no entregarnos con generosidad. Debemos de expresar nuestro amor con una entrega sexual auténtica, sin artificialidad. La mejor sexualidad es la natural. De lo contrario, podemos caer en psicosis sexual. Porque la entrega corporal es totalmente verdadera cuando se entrega toda la persona. Si no, es una mentira.

No todo lo leído y conocido es aplicable en la propia pareja

Es buena la información seria (no la morbosa), pero la pareja debe construir su propia personalidad sexual. También es posible que se haya conocido algo sobre el sexo que sea nada recomendable.

El alcohol puede acabar con la relación o, cuando menos, la puede deteriorar

Se dan casos de impotencia por exceso de alcohol.

Quemarse al sol ha estropeado muchos viajes de recién casados

Las quemaduras llegan inclusive a impedir las relaciones sexuales.

Los errores enseñan mucho: coméntalos en el momento oportuno para sacar provecho de ellos

Un error no debe (pero puede) llevar a una ruptura. Cuando se dan, conviene:

  • aprovecharlo para aprender algo.

  • darle tiempo para cicatrizar la herida.

  • comunicación, comentar mutuamente cómo se sienten, para comprenderse y ayudarse.

Entrégate tal como eres. No temas expresar tus sentimientos. Y adáptate a tu pareja

Hay que lograr el equilibrio entre la espontaneidad y el esfuerzo por dar algo a la pareja. Comunicar lo que sentimos durante la relación sexual a nuestra pareja, es una medicina de muy buenos resultados. Por eso, platíquense mucho sobre cómo se sienten. La mujer se preocupa mucho de sus emociones. El varón menos. Teme a caer en lo <<romántico>>. Por eso, se requiere la adaptación entre los dos teniendo en cuenta su diversa forma de ser.

Nunca compares o comentes con nadie tus vivencias sexuales

Todos somos diferentes, y cada pareja es irrepetible. Por eso, compararse o comentar las propias intimidades con otros crea muchas dudas y mete <<ruido>> en la relación. Cada pareja debe crear su propia técnica, atmósfera y ritos, a pesar de la sorprendente similitud con la mayoría de las parejas en esta materia. Maneja tu relación con pudor y respeta el pudor de tu cónyuge

El pudor es un mecanismo psíquico de defensa que se expresa en elementos exteriores y corporales (ponerse colorados, cubrirse los órganos genitales instintivamente, etc.). Cuando desaparece el pudor en la persona, se llega a la falta de respeto y a la rutina. Por eso, si la pareja te pide respetar alguna frontera justa en la vida conyugal, concédelo: el amor se debilita cuando conocemos todos los rincones del otro.

No sofisticar el sexo

No caer en rebuscamientos. El sexo es algo muy natural. No convertido en algo comercial o artificial… porque se contamina. No idealizarlo, porque podría llegar a niveles enfermizos de obsesión. Conviene cuidarlo y desarrollarlo como una valiosa obra de arte creada por Dios, que se puede deteriorar por los influjos desequilibrados del ambiente social.

La auténtica sexualidad es una expresión del amor, pero no la única

Es fácil descubrirlo cuando el cónyuge tiene algún inconveniente para realizar el acto sexual. No insistir se convierte en gran muestra de amor. También cuando gozamos con una hermosa plática o recibimos un apoyo necesario, percibimos cómo el amor va más allá de la sexualidad corporal.

Las normas morales cristianas sobre la sexualidad hacen a los cónyuges más humanos

Es común encontrar personas que consideran la moral católica como retrógrada y perjudicial para la vida sexual de la pareja. Pero es extraño: porque los matrimonios más estables y felices son quienes tienen una correcta moralidad. Claro, no llaman la atención. Los que se hacen notar son los infieles, los que rompen definitivamente.

Hay detalles sexuales que degradan

La sexualidad natural se manifiesta en los humanos tanto en la belleza del acto físico como en la riqueza de los sentimientos. Evita los gestos humillantes que dañan la relación.

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