Respeta los sueños de tus hijos y no seas un "poncha globos"


Pamela Jean, experta en comunicación, locutora, actriz, nos habla de su mayor reto: ser madre, un camino lleno de incertidumbre que ha aprendido a disfrutar.

¿Cuál ha sido tu mayor reto ahora como mamá, dado que tienes una carrera profesional en pleno desarrollo?

Complicado, durante la cuarentena pensaba: ¡Ya no hay más que esto, se acabó todo! Pero, crecí con una mamá que es una profesionista muy reconocida en su ámbito una mujer muy trabajadora, responsable y muy exitosa que a pesar de ser una gran profesionista nunca dejó de ser una gran mamá, en todo el sentido de la palabra. Jamás sentí que me hiciera falta, que fuera una mamá ausente, la verdad es que eso me inspiró y me dio la seguridad de decidir que sí se puede, se puede ser una muy buena madre y profesionista. Desde luego ahora mi hija y mi familia son mi prioridad, pero también disfruto mucho trabajo y la verdad es que ahora que Doménica está a punto de cumplir siete meses de edad, estoy disfrutando las dos cosas muy bien y lo estoy sabiendo integrar y estoy muy contenta.

Eres afortunada por tener esta flexibilidad de horario y red de apoyo, sin embargo hay muchas mujeres que no están en la misma circunstancia, ¿qué opciones hay para ellas?

Me he dado cuenta desde chica y ahora como mamá lo reitero, es mucho más importante el tiempo de calidad, que la cantidad y a lo mejor hay mamás que tienen un horario estricto de nueve de la mañana a siete de la noche y llegan a dedicarle tres horas a sus hijos para darle de cenar y a lo mejor jugar un poco. Un niño no dimensiona la cantidad de tiempo si estuviste con él, dimensiona la calidad del tiempo y los recuerdos que creas, entonces si los recuerdos que creas y esas emociones son positivas le da lo mismo al niño si fueron 3 o 10 horas. Desde luego es un doble y triple esfuerzo porque además de llegar cansada después de trabajar todo el día hay que llegar con energía para atender a los hijos para crear recuerdos positivos.

Mi mamá me despertaba y me rodeaba de peluches, me cantaba y me bailaba me hacía reír y lo primero que yo veía era una mamá que mientras se arreglaba, me daba el mejor despertar; se iba a trabajar y llegaba en la tarde conmigo, no al celular y no a la tele y no a ver otras cosas y llegaba conmigo a darme toda su atención, esos pequeños momentitos son los que hacen toda la diferencia.

¿Cómo has vivido los grandes cambios que implica tener un hijo con tu esposo?

Tengo la gran bendición de tener a mi lado un hombre muy inteligente, cuando digo inteligente me refiero a inteligente no sólo operativamente, sino también emocionalmente, es un hombre muy centrado que apoya mucho, que respeta mi trabajo y entiende que para ser profesionistas de tiempo completo tenemos que ser papás de tiempo completo. Llega a bañarla, a estar con ella siempre está listo para hacer un relevo, es un papá y un esposo presente; nunca hemos tenido tema de celos como veo que muchos hacen el reclamo de: ¡Es que ya no me haces caso! Es muy comprensivo y como pareja en lugar de añorar lo que ya no podemos hacer o tener hemos cambiado esa dinámica y nos hemos redescubierto como pareja y como papás. Ha sido un reto muy divertido, pero si no existe la disposición de ambas partes se acaba la relación.

¿Cómo te ves a ti y a tu hija y a tu familia dentro de diez años?

Mira algo que me ha enseñado la maternidad es que no puedes planear mucho porque de repente me dicen oye ¿cuántos hijos quieres tener? Y les digo no sé, porque por más que te advierten sobre cómo te cambia la vida, tener un hijo es muy complicado he tenido que aprender a vivir con la incógnita y con la incertidumbre y disfrutarla tengo que ir viviendo cada día, como va a apareciendo, y no puedes planear mucho. La maternidad me ha enseñado que hay la única certeza que tengo es que quiero que sea una niña que crezca en familia, respetar sus sueños, sin tratar de imponer mi propios gustos o los de mi marido si no más bien tratar de darle todas las herramientas para que ella se encuentre a sí misma.

Interiormente ¿cómo te ha cambiado la maternidad?

Me ha confrontado mucho con lo que yo creía que era, durante el embarazo pensaba que me encantaría ser una mamá poco aprensiva, pero no estaba segura de poder hacerlo pues, reconozco ser algo controladora. Sobre la marcha me he descubierto muy poco aprensiva, y digo ¡wow! Pensé que no lo iba a lograr pero, no me clavo en detalles absurdos, veo que soy bastante light y eso me tiene muy sorprendida. Y otra cosa es que yo decía que no le iba a dar nada de medicinas pura homeopatía, aceites esenciales y pasarle energía y hacerle OMMM y ella se va a relajar, por supuesto a los cinco días le di el antiespasmódico.

Otra cosa que me sorprende es que tengo mucha facilidad para aprender y estudiar y asimilar las cosas, sin embargo aprender a ser mamá es otra historia. Al principio me sentía completamente inapta e inepta, y le decía a mi esposo –yo creo que esto no es para mí, me dijeron que iba a reconocer lo que necesitaba y no tengo idea, necesito una nana (ríe) - Al principio creía tener todas las respuestas y tenía sólo todas las preguntas eso ha sido ha sido redescubrirme y tener cubetazos de sencillez y humildad. Ha sido un crecimiento increíble en algo que no me imaginé, estoy aprendiendo a disfrutar el no saber y aceptar que ya no hay cabida para la soberbia.

¿Cuál es el mejor regalo que le has dado a tu hija?

Acaba de ser su bautizo, y durante la ceremonia a cada quien se le dio un globo blanco al terminar, les explicamos a todos los invitados que mi hija, al ser bautizada era ya del equipo de Dios al igual que todos nosotros lo que nos da una misión en la vida, que consiste en reconocer que somos instrumentos de Dios en la tierra… Poco a poco ella irá descubriendo también quién es, para qué sirve y qué quiere ser y hacer en la vida.

Nosotros su familia, amigos y seres queridos, no somos nadie para ser un “poncha globos” esto es juzgar sobre lo que ella elija, pretender decidir si está bien o mal o imponerle nuestra profesión. Nosotros no tenemos derecho a que cuando ella se acerque a confiarnos sus deseos o sueños le “ponchemos el globo”. ¡Al contrario! Hay que cuidar ese globo, con fe soltarlo, dejar que se eleve en manos de Dios. Creo que ese es el mejor regalo que le puedes dar a un niño: respetar sus sueños.


Grupo Encuentros /  21 631496  contacto@revistaencuentros.com.mx

Política de Privacidad

2020 © Todos los Derechos Reservados de Grupo Encuentros

Prohibida la reproducción total o parcial, incluyendo cualquier medio electrónico o magnético.