Metepec: una visión del barro y de la vida

Actualizado: ene 8


Hermoso pueblo mágico enclavado en el Estado de México y que en su origen náhuatl nos remite a su antiguo nombre “Metepētl”, que significa “En el cerro de los magueyes” y nos ilustra respecto al origen de su escudo, el cual contiene un cerro tepētl en cuya parte superior se ubica un maguey metl, lo que nos define su nombre y nos explica su etimología.

Metepec conserva sus empedradas calles donde la diversidad de colores en sus casas salta a la vista para alegrarnos no solo la pupila sino también el corazón. Es una comunidad llena de encanto y tradición, que hasta nuestros días aún tiene el sabor y el olor de un México antiguo que se niega a desaparecer, y en el que los paisajes y la arquitectura nos transportan a un tiempo donde el susurro de la memoria parece haberse detenido y nos atrapa en él.

Este pueblo nos brinda también la oportunidad de apreciar el eclecticismo de lo moderno y lo que permanece del pasado, la fusión cultural que combina construcciones contemporáneas como el Parque Ambiental Bicentenario con un legado que a fuerza de estar tan vivo se convierte en el devenir histórico digno de admirar, como lo son el Convento y la Iglesia franciscana de San Juan Bautista, que destaca por su fachada barroca del siglo XVI y su rica decoración interior, y la Iglesia del Calvario de estilo neoclásico del siglo XVIII, que al estar en lo alto nos obsequia unas vistas preciosas particularmente durante el crepúsculo, y para llegar a ella debemos subir unas escaleras flanqueadas por jarrones esmaltados que exaltan la vista y dan preámbulo a lo que estamos por disfrutar.

Metepec tiene un ambiente bohemio que se forma a partir de la presencia de sus artesanos, talabarteros, alfareros y quienes realizan vitrales, todos ellos son una parte de la imaginería habitual y que se complementa con el olor y el regocijo de los sabores locales, como un pambazo de chorizo verde, los tacos placeros de los portales que nos llevan al placer culposo y a refrescarnos con un mosquito, bebida frutal destilada de la caña de azúcar, o la garañona —para los valientes—, licor a base de 14 hierbas y cuyo alto contenido alcohólico es famoso por retar a más de uno.

El Museo del Barro y el Centro de Desarrollo Artesanal nos dan la ocasión para conocer piezas galardonadas de artesanos locales y apreciar los hornos y herramientas que se requieren para su producción. Mención especial deben recibir las estilizadas catrinas y los fastuosos árboles de la vida, iniciando con el que se alza en el atrio del Convento de San Juan Bautista, lleno de motivos independentistas y revolucionarios, y continuando con toda clase de artesanías de barro que llenan el espíritu con su magia y nos conducen también a la Plaza Cívica, en la que se encuentra la Fuente de la Tlanchana, personaje mítico de imaginería indígena que se rumora aparecía entre los manantiales y era comparable con una sirena, por lo que al anochecer sus luces se disuelven en el agua y brotan imponentes a través de las fuentes danzarinas.

¡No pierdas la oportunidad de visitar este pueblo cuya visión de la vida se ha hecho barro y brota de un árbol que nos incluye y nos espera!

Recorridos culturales y gastronómicos / www.puravidacultural.mx

#paseosfindesemana #metepec

Grupo Encuentros /  21 631496  contacto@revistaencuentros.com.mx

Política de Privacidad

2020 © Todos los Derechos Reservados de Grupo Encuentros

Prohibida la reproducción total o parcial, incluyendo cualquier medio electrónico o magnético.