39 años y 3 monedas de plata


Acambay Estado de México, en el salón de 2do. grado de primaria en una comunidad rural llega un supervisor, los niños guardan silencio mientras el hombre busca algo con la mirada sin encontrarlo. Continúa haciéndolo durante un par de minutos hasta que mejor pregunta: ¿y la maestra donde está? a lo que le responde una voz cálida - yo soy. - ¿Tú eres la maestra? - Si, yo soy, responde Carmen. Tenía 16 años y había empezado la carrera de su vida.

Para cualquier carrera se necesita pasión y gusto, pero para ser Maestro se requiere de vocación, perseverancia y sobretodo mucho amor. Un Maestro, con mayúsculas, debería de estar en los más altos sitios de la sociedad ya que ellos guían almas, ayudan a cimentar voluntades dejando su vida en las aulas. Es así como María del Carmen Castro Aguilar después de 39 años sigue con el gusanito constante de seguir dando lo mejor de si misma para enseñar. Inspirada por dos maestras cuando estudió la primaria, Raquel e Irma, fueron las que incitaron en ella el gusto por estudiar y leer.

Comenzó en el Estado de México como maestra rural. En el transcurso de 8 años se enamoró de la docencia y de los niños del campo. Aún cuando las condiciones de trabajo no eran las más óptimas, ya que tenía que caminar hasta dos horas por lo menos para llegar a las aulas, sin muchos recursos más que su voluntad, vivió los primeros 3 meses sin sueldo (apoyada un poco por sus padres), y siguió adelante. Tenía en su grupo alumnos de diferentes edades, unos hasta de su edad, ya que por las condiciones de vida había mucho ausentismo porque los padres se llevaban a los hijos a trabajar al campo. Le encantaba dar clases en las comunidades rurales porque los niños son muy nobles, guardan amor y respeto por el maestro porque ven en él a alguien que comparten sus condiciones de vida.

“En el día del maestro, los niños me regalaban galletas envueltas en papel de china adornadas con florecitas del campo; cuando había duraznos te llevaban, elotes y así muchas cosas bonitas” “En otra ocasión un niño me llevó de regalo un camaleón, yo nunca había visto uno, y tuve que hacer un gesto de mucho gusto aunque no lo sentía”.

Tuvo que regresar a la capital por cuestiones familiares, un nuevo reto, los alumnos muy diferentes a los del campo. Chicos que se drogan, rebeldes por falta de unión familiar, le costó trabajo conectar con ellos por lo que estudió por su cuenta Psicología Educativa, lo que le dio una mejor comprensión para acercarse a los niños con esas problemáticas.

“En una ocasión iba hacia un curso y pasé por una secundaria donde afuera estaban como 4 muchachos drogándose. Sentí que se me bajó la sangre, híjole me van a asaltar, uno se acercó y traía algo en el bolsillo, Dios mío ayúdame… en eso volteó otro muchacho y dijo: - Déjala a ella no la toques, fue mi maestra, déjala pasar. Cosas muy bonitas y muchas satisfacciones en todos estos años”.

Carmen nos cuenta con base en su amplia experiencia de docente cómo han ido y venido reformas en los métodos educativos, algunos para bien, otros para mal tanto que se ven reflejados actualmente. Los padres de ahora son adultos que fueron educados en una época en que se dejó a un lado los valores, la educación cívica y ética casi se sacó del programa educativo, y esa falta de valores derivó a una falta de respeto hacia el docente y su trabajo. Actualmente la SEP está retomando para las nuevas generaciones otra vez un programa con valores y civismo.

“Me gustaría que el dinero que se dispone para los planes educativos se invierta de una mejor manera acorde a las características de los estados, dándole continuidad a los mismos. Que se eduque a los niños para ser emprendedores y empresarios de su propia comunidad, que piensen por sí mismos y no por otros”.

Carmen se brinda de corazón a sus “niños”, tanto que ha hecho trabajos que no le corresponden como cavar junto con los padres de familia para meter drenaje en una escuela. Se preocupaba por que la escuela estuviera en las mejores condiciones, y en una ocasión la escuela no tenía más capacidad para otra aula de primero de primaria, la dirección pensaba en retirar el grupo. Entre Carmen como maestra de ese grupo y los padres involucrados se unieron para construir el aula con tablas y así dio clases.

Teniendo grupos más menos de 50 alumnos, nunca faltó el niño que le costara más trabajo pero que al final tuviera una gran recompensa:

“Tuve un niño que llegó a sexto y ya tenía 15 años, era muy rebelde, de todo se burlaba, no quería hacer nada, tiraba las cortinas, el bote de basura. Poco a poco me lo fui ganando con mucha paciencia y cariño. Este niño se drogaba con lo que encontrara, siento que lo hacía porque tenía quemada una parte de su carita y en alguna ocasión como que me quiso dar a entender que un tío había abusado de él de pequeño. Lamentablemente se quedó a dos meses de concluir el año, aún así le solicité su certificado para que tuviera una constancia para su futuro. Cuando lo volví a ver fue para despedirse porque lo iban a mandar con un tío a otro estado a trabajar. En agradecimiento me regaló una cadenita con un crucifijo”.

“Otro caso fue el de María, una niña que nació con parálisis cerebral y estaba en silla de ruedas. Si tenía que ir al baño yo la llevaba, también logré que participara en los bailables. Como tenía que ayudarle de una manera especial, por medio de una computadora entre su mamá y yo le ayudamos a que aprendiera a leer y a escribir. Al principio los niños la excluían, pero ya después la incluyeron y actualmente está en 5to. grado”.

Después de 2 años de haberse jubilado, Carmen todavía tiene mucha “cuerda” y deseos de seguir enseñando y ayudando, sólo le falta hacer “tru trú”. Actualmente cada semana se convierte en Guía Net del programa de perseverancia en virtudes que se trabaja en diversas parroquias para que los niños en edad escolar conozcan y sepan que Dios los ama y trabajen por ser buenas personas. Ser Guía Net ha sido un nuevo reto para ella, porque además de aprender el programa, ha tenido que investigar y aumentar su conocimiento sobre teología y la Biblia.

“Mi compromiso ya no es ni con el gobierno ni con un director, sino con Dios. Este tiempo de serlo me ha ayudado a tener más paciencia con todos, ha habido un cambio en mí que se ha derivado en mi familia, con más fe y conocimiento, volviéndome más espiritual”.

“La gran diferencia entre dar clases en la primaria y ahora ser Guía Net, radica en que no son aprender conocimientos, sino que sientan los niños que Dios los ama, que lo entiendan y que se genere un cambio de conducta en ellos, para un mejor crecimiento y formación, que sean generosos, leales, etc. Net no es aprender, es sentir el amor de Dios, y eso cuesta trabajo. Tengo un chiquito muy inquieto, quizá porque su papá es alcohólico, que al principio creía que Dios no lo quería por sus travesuras, y con constancia y cariño hemos logrado avances en su conducta”. “Yo misma he compartido con mi familia y hermanos el programa de perseverancia”.

31 años de matrimonio, su esposo ingeniero civil, padres de 4 hijos, de los cuales también fue su maestra; puede decir que ha sido un buen camino, que aún cuando no les ha sobrado el dinero, tampoco les ha faltado, que quiere que tantos sus hijos como sus nietos se ganen la vida bien y sepan trabajarla con más satisfacciones en el ser que en el tener. Quisiera poner un negocio para impulsar a dos de sus hijos para autoemplearse y se imagina viendo a sus nietos atendiendo las mesas si es un restaurant. Pero por si fuera poco, Carmen da clases de regularización por las tardes a niños de escasos recursos, cobrándoles sólo 15 pesos la hora, y además está alfabetizando a Petrita, una linda abuelita octogenaria que no se quiere morir sin antes haber aprendido a leer y a escribir.

Carmen para Petrita, es un ángel que le ilumina cada semana cuando va a darle su clase, a tal grado que hace poco le dio un pequeño regalito envuelto en un papelito pidiéndole que se hiciera algo bonito con eso, Carmen no lo quería aceptar porque ella no le cobra nada a Petrita, pero fue tanta la insistencia que terminó aceptando el regalo, cuando lo abrió vió que eran 3 monedas de plata.

Gracias Carmen por tu entrega, compromiso y amor por la educación.

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