Fernando Landeros, se aventó el clavado por la discapacidad.


Gran figura cuya fuerza se antoja de héroe moderno, de esos que sí han logrado hacer posible lo imposible: unir a través de todos los medios la voluntad de la gente para ayudar a quienes más lo necesitan. Sereno, inteligente abre su corazón y revela partes inéditas de su vida, alma y pasión.

Se que no te gusta que te llamen filántropo, ¿por qué?

Se les llama filántropos a los hombres ricachones que destinan una parte de sus recursos a ayudar, sé que esta definición no abarca el concepto completo, pero se relaciona mucho con ese perfil; y pues no, yo para nada tengo ese perfil.

Has estado en ojo del huracán en varias ocasiones, ¿Cómo sigues adelante sin cesar?

Hoy vivimos un mundo en donde las apariencias, muchas veces, corren el peligro de volverse realidad para mucha gente. Para mi la apuesta es actuar por la verdad y por lo que considero real y sincero. Opto por una serie de valores que no caducan y que nunca van a pasar de moda. Es de ahí de donde nos agarramos muchas personas. Creo firmemente que todo este proyecto está inspirado e impulsado por el amor de muchísima gente y de Dios. Ahí está toda la fuerza y además no tengo duda de que los niños a lo que nos toca servir con niños que particularmente tienen un fondo y una alma especialmente luminosa.

¿Quiénes son tus pilares, tus ejemplos de vida?

Mis ejemplos son sencillos, es gente que tengo alrededor de mí, mis papás siempre fueron muy importantes en mi vida, cada uno desde su propia perspectiva. Me edifican mucho mis compañeros de la fundación, la verdad, creo que de ellos he aprendido mucho. Y definitivamente de los niños, si hoy pudiera escoger maestros de vida sin duda serían los niños que son esa mezcla de fe absoluta con transparencia.

En tu juventud quisiste ser sacerdote pero desististe de esa intención, después tomaste la decisión de hacer el Teletón… ¿Cómo tomas decisiones tan trascendentales en tu vida?

Hoy se ve más sencillo, esos fueron momentos difíciles en mi vida, lo que te puedo decir es que al final cuando tú le haces a la vida las preguntas correctas, la vida te responde; en este caso aunque suene a trabalenguas… Dios me salvó de Dios. Es decir, yo tenía una serie de ideas que eran las que yo pensaba que eran mejor para mi vida y al final Dios se encargó de enseñarme que tenía otro camino en donde yo podía ser muy feliz. Siempre he pensado que el plan de dios es el mejor para nuestra vida y es el que nos hace más felices, Dios no se equivoca.

¿Cuál ha sido tu mayor satisfacción en la vida?

Tengo muchas. Te juro que sería difícil, caray, mmmhhhm, el día que nacieron mis tres hijos no hay palabras para explicar eso…. El día que me casé… cada llegada a la meta en cada teletón es una experiencia que te penetra el alma y el corazón… quizá alrededor de esas tres ideas son las experiencias más bonitas de mi vida.

Desarrollaste una estrategia muy ingeniosa para ayudar a mucha gente en muchos estados de nuestro país con 24 centros y te fuiste a lo grande, ¿cómo le hiciste para ir más allá de la barrera?

Tratando de hacer cada día lo mejor que podía. No ha sido parte de un plan o una estrategia. Tengo lo mismo en mi escritorio lo que debe ser importante en mi vida y en mi trabajo, hoy como hace 20 años, y aunque quizás era mucho más joven las ideas eran las mismas, dicen por allí que esto es como jugar golf, que cuando sólo te concentras en ver lo que tienes enfrente d e ti, que es la pelota de golf, esa pelota llegará muy lejos, pero si te quedas pensando hasta donde va a llegar la pelota, la verdad es que se pierde mucho tiempo, soy bastante pragmático. Trato de descifrar HOY lo que debo de hacer en la vida y sobre eso me voy, al andar se hace camino. La verdad es que lo que estaba buscando era ser feliz y ser útil a Dios y a mi país por ahí se fueron poniendo los semáforos en verde.

¿Cómo visualizas el México ideal?

Hay muchas cosas que me duelen de México, la violencia, me duele profundamente que mexicanos maten mexicanos, todo el tema del secuestro y del narco que verdaderamente ha envenenado y que ha generado prototipos para muchos niños y jóvenes. Me duele muchísimo la pobreza, son de esos sentimientos que muchos mexicanos compartimos de rabia, de coraje de por qué no podemos vivir en un mejor país sin hambre, educado, esa sería la plataforma para poder aspirar a lo que merecemos, pero me parece que en estos dos temas hay muchas lagunas, corrupción y muy poco avance, poca eficacia en los planes de acción. Sueño con ver un país en donde temas elementales como la nutrición se resuelvan, y sin duda una revolución educativa. Este país lleva esperándola muchos años y aunque ha habido avances no han sido los que el país realmente necesita.

¿Por qué no te lanzas de gobernador, o no aspiras a algún puesto político? ¿No crees que podrías influir más desde ahí?

Uyyy no, no fíjate que no. Yo creo que en la vida no se trata de escoger en donde puedes hacer más, sino donde sientes que naciste para eso. Si he tenido algunos ofrecimientos y me gusta la política, porque eso era lo que yo quería hacer en mi vida de joven… pero me faltan muchísimas cualidades que no tengo y que no estoy tan seguro de querer tener para la política. Una de ellas es tener la piel muy gruesea para dejar de ver y sentir, prefiero no adquirir esa cualidad.

Si pudieras decidir por tus hijos su profesión y/o qué hacer de grandes, ¿Qué elegirías para ellos?

Que fueran buenos. Nada más. Empezamos a ver escuelas y a mi parecer no hace tanto la diferencia en la vida si hablas perfecto inglés o si tienes la mayor capacidad intelectual o formación educativa. Yo lo que quisiera pedirle a mis hijos es que fueran hombres buenos, que por donde vayan, desarrollen un espacio y un olor a amabilidad a generosidad y a bondad, porque me parece que ahí al final de cuentas es donde está Dios y la felicidad, es eso lo que más les deseo.

¿Por qué elegiste hacer Teletón para ayudar especialmente a niños con discapacidad y de escasos recursos?

Pues la verdad es que ellos me escogieron a mi. Cuando estaba en Santiago de Chile en el año 1988 descubrí al Teletón y lo que hacían por los niños con discapacidad.

El tema de los niños con discapacidad siempre me costó mucho trabajo, lo conocía relativamente bien porque mi mamá había dedicado toda su vida al tema de niños con alguna enfermedad mental, pero yo no podía con eso; en alguna ocasión recuerdo muy bien de decirle a Dios: -“pídeme lo que quieras, pero no me pidas trabajar con niños en esta situación porque se me revuelve el alma”-. Los sentía con mucho dolor, con mucha angustia, con una injusticia impresionante.

Convencido de que sólo la educación va a cambiar a este país; comencé a hacer el Teletón enfilándolo hacia la educación, así fundé lazos, pensando en una estrategia global. Conforme el tiempo fue avanzando los primeros tres años estuvieron llenos de fracasos y se nos cerraban todas las puertas.

Así, el tema de la discapacidad se me fue metiendo al al alma como la humedad. Por ahí del año 97 regresé a Chile porque sabía que ellos eran el país más avanzado en este asunto. Me dijeron:-“ven a conocer los institutos, ya sé que tu estás convencido de que es la educación pero ven a conocer los institutos donde están los niños”—La verdad, de muy mala gana acepté ir y no podía ni quería entrar. Entré, y a los tres minutos ya estaba con un nudo en la garganta convencido de que ese era el tema a trabajar, al ver el dolor de un niño, su reto día a día en donde no hay culpas, nadie es culpable y nadie ha hecho nada para esa condición, y aunque solo es lo que es, uno no se puede quedar con los brazos cruzados. La discapacidad o te volteas y no la ves o te atreves a verla y te echas un clavado.

Así que regresé convencido para convencer a toda la gente que había contactado para Lazos, a que le apostaran por la discapacidad. Luego fueron pasando muchas cosas y me di cuenta de que en México existía un rezago muy grande, vacíos, tabús, la discapacidad se veía justamente como un castigo de la vida, niños amarrados, condiciones deplorables de vida. La vida y la sociedad me mostraron de muchísimas formas donde se podía hacer algo muy importante y entonces ¡pum! me convenció. A la fecha no entiendo por qué me tardé tantos años en aceptar que ese tema entrara en mi vida.

¿Te arrepientes de algo?

Si, yo creo que cuando alguien dice no es como un cliché y una frase hecha, claro que si, uno se arrepiente cuando no es amable con alguien o cuando quizá eres poco sensible a los sentimientos de los demás. No es fácil este trabajo y dirigir una fundación así, muchas veces te genera preocupación y no eres lo empático o lo amable que deberías de ser con tus propios colaboradores.

¿Cuál ha sido el mayor obstáculo?

La sensibilidad que existe en el tema de la Fundación Teletón, nacimos hace veinte años en donde México era muy distinto al momento en el que estábamos viviendo ahora.

Me parece que el mundo se encuentra dividido en dos pedazos: los que están enojados sin hacer del enojo algo positivo –quizás somos muchos los que estamos enojados-. Y los escépticos, - que es como una enfermedad de moda-, dudar de todo te hace intelectual ¿no? Te hace “ver y ser cool” poner en duda todo lo que se te enfrenta o desconfiar te genera un atractivo social, pero al mismo tiempo te aísla por completo de ser parte de cualquier solución.

Hoy Fundación Teletón tiene el reto de dirigir un mensaje a una sociedad herida, atorada, decepcionada y poco satisfecha con lo que ha logrado, para los escépticos y los enojados, que todavía hay seres humanos que siguen soñando por hacer un mejor país y apostando por lo mejor del ser humano. Invitar a la sociedad a no dejar de creer en sí misma y hacer un espacio en medio de nuestras propias preocupaciones para escuchar las problemáticas de los demás, que es al final de lo que trata Teletón.

#TeletonMéxico

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