¿Cómo enfrentar la crisis económica con la familia y no endeudarse más?


Cuando hay una crisis económica se piensa que lo normal es callar, no querer asustar, esperar una oportunidad para platicarlo. Y el resultado es que el otro cónyuge no frena los gastos, no se ajusta a un nuevo presupuesto, no entiende los nerviosismos o inquietudes de la pareja.

¡¡¡La cosa empeora!!! El problema se soluciona hablándolo y con algunas acciones concretas entre los dos ¡Manos a la obra!

  1. Ante la necesidad, todos deben apretarse el cinturón: empezando por mi, para dar ejemplo.

  2. Si explicas bien la situación a los hijos, resultará un momento de formación y no de desgracia: es formativo cuando se solidarizan comprendiendo la situación y conociendo las dificultades de la vida. Pero se debe explicar bien: con realismo; exponiendo las exigencias que urge aplicar en la casa; presentando la situación como algo transitorio y que ayudará a la superación de todos.

  3. A los hijos pequeños, hazles sentir la falta de dinero: porque no son capaces de comprender el alcance de la situación. Pero pueden percibirlo por vía práctica: ¡Ahora no hay dinero en casa para comprar dulces”. Nos referimos a niños con menos de siete años de edad.

  4. Cuando ya entienden, que ayuden a su medida: al llegar al uso de razón, pueden colaborar con sus pequeños trabajos, ahorrando gastos. Además, les forma mucho hacerles corresponsables del proceso familiar.

  5. Si es adolescente, debe economizar y aportar: no sólo debe ahorrar, sino aportar con su trabajo de pequeñas ocupaciones, trabajar algunas horas semanales para mejorar la economía familiar que no lo distraigan de sus estudios como lavar coches, trabajar en alguna franquicia donde hay oportunidades para los adolescentes, o incluso como cerillo en algún supermercado.

  6. No descargues en los hijos tu responsabilidad en la crisis: aunque es oportuno que apoyen, no caigamos en el error de mandarles a trabajar en algo no propio para su edad o superior a sus fuerzas. Pues la responsabilidad del hogar recae sobre los papás, no en los hijos.

  7. Los gastos superfluos acaban por hundir el barco: deben eliminarse drásticamente. Sobre todo pequeñeces y bagatelas, pues desgastan innecesariamente el capital del hogar.

  8. Evita ir a centros comerciales y hacer caso de publicidad: la sociedad de consumir en la cual estamos inmersos nos vende la idea de que podemos ser más felices teniendo más y más cosas y que estamos fuera de moda si no tenemos tal o cual prenda, coche o accesorio. Si bien son cosas necesarias para la activación de la economía global puede mermar tu ánimo y el de los de tu casa.

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